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Guía de la zona

Archidona y su Plaza Ochavada: el pueblo que tienes a la puerta de casa

Guía · Familia Lafuente
La Plaza Ochavada de Archidona, plaza porticada de planta octogonal, Málaga

Archidona es el pueblo más cercano al cortijo —apenas 5 minutos en coche— y en su centro esconde algo que no vas a encontrar en casi ningún otro sitio: la Plaza Ochavada, una plaza porticada con forma de octógono construida a finales del siglo XVIII, una de las pocas así en toda España. Pero Archidona es mucho más que su plaza: callejuelas blancas que suben y bajan, un mirador con vistas a toda la Vega, y el recuerdo de su pasado árabe repartido por el casco histórico. Es la escapada más fácil de organizar de todas las que te contamos en este blog: sin reserva, sin planificación, un cafecito y a pasear. Aquí va nuestra guía.

1. La Plaza Ochavada: una plaza que no hay dos iguales

Se construyó a finales del siglo XVIII sobre el antiguo mercado de grano del pueblo, con una planta octogonal irregular y balconadas de madera pintadas de blanco y verde que rodean la plaza por sus ocho lados. Es Monumento Histórico-Artístico y una de las pocas plazas con esta forma que existen en España, una rareza arquitectónica que sorprende a quien la ve por primera vez. A lo largo de su historia ha servido de mercado, plaza de toros improvisada y escenario de ferias y procesiones; hoy es simplemente el corazón del pueblo: niños jugando, terrazas con gente charlando y la vida de Archidona pasando tranquila bajo los soportales.

2. Qué ver además de la plaza

Merece la pena perderse sin prisa por las calles empedradas y encaladas del casco histórico, que suben y bajan por la ladera. Subiendo hasta la parte alta del pueblo, junto al convento de las Escuelas Pías, hay un mirador natural con vistas a toda la Vega de Antequera y, en días claros, hasta la silueta de El Torcal y la Peña de los Enamorados. Archidona fue también un importante enclave árabe —de hecho su nombre viene de la antigua Medina Arxiduna—, y ese pasado se nota en el trazado de callejuelas estrechas del barrio de la Alcazaba, en la parte más alta y antigua del pueblo.

3. Cómo llegar y cuándo ir

Desde el cortijo lo tienes a 5 minutos en coche, así que no hace falta planear nada: te apetece, coges el coche y en un momento estás aparcando junto al pueblo. No cuesta nada entrar, no hay que reservar ni hacer cola. Nuestro consejo de anfitriones: id a última hora de la tarde, cuando el sol ya no aprieta y la luz dorada le sienta especialmente bien a los balcones blancos de la plaza. Y si vuestra visita coincide con el mercadillo semanal o alguna feria local, mejor todavía: la plaza se llena de puestos, de ambiente y de vecinos.

Sentarte en una terraza de la Plaza Ochavada al caer la tarde, con los balcones blancos encendidos de luz dorada y los niños del pueblo jugando en el centro, es una de esas postales sencillas que se te quedan grabadas.

4. Un plan fácil: la plaza, el paseo y algo de comer

No hace falta más plan que este: aparcar, callejear un rato por el casco antiguo, subir al mirador si os apetece estirar las piernas, y terminar sentados en una terraza de la plaza con algo de tapeo o un helado para los peques. Es un plan que funciona igual de bien con niños, con abuelos o con un grupo grande, porque no exige ritmo ni horarios: cada uno pasea lo que quiere y todos os encontráis luego en la plaza para tomar algo juntos.

5. Un plan que no rompe el ritmo del grupo

Cuando sois muchos —familia, amigos, el grupo entero de la casa— lo último que apetece es organizar logística. Archidona es perfecta precisamente por eso: no hay que reservar mesa, ni comprar entradas, ni coordinar horarios. Se puede ir en cualquier momento del día, quedarse media hora o toda la tarde, e incluso dividiros —unos suben al mirador, otros se quedan tomando algo en la plaza— sin que nadie se pierda nada importante. Es la escapada perfecta para un rato libre entre plan y plan.

6. Cómo combinarlo con el resto de la comarca

Por ser el pueblo más cercano, Archidona funciona muy bien como primera toma de contacto con la zona nada más llegar, o como plan de última hora al final de una jornada más larga en Antequera, los Dólmenes, El Torcal o la Laguna de Fuente de Piedra. Volvéis de la ruta grande del día, pasáis por Archidona a tomar algo con calma, y de ahí en dos minutos estáis de vuelta en el cortijo para el chapuzón y la cena. Esa es la ventaja de tener la casa entera para el grupo tan cerca de todo: aprovecháis cada hora sin perder tiempo en desplazamientos.

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